Pasas tres horas investigando un tema, diseñas un carrusel impecable en Canva, cuidas la paleta de colores y redactas
Vivo de escribir puras pendejadas
Pasas tres horas investigando un tema, diseñas un carrusel impecable en Canva, cuidas la paleta de colores y redactas
Son las dos de la tarde y el hambre ya te empieza a poner de malas. Abres una app de delivery y empiezas a hacer scroll
Llegaste al final de tu texto. El usuario está convencido, el ritmo es perfecto y, de pronto, aparece el vacío: ¿qué pongo en el botón?
¿Te ha pasado que tienes un texto brillante, persuasivo y lleno de alma, pero sientes que si le metes “SEO” lo vas a arruinar?
En la mayoría de los contenidos que leemos a diario, la puntuación es clara y las reglas ortográficas se aplican de forma uniforme. Sin embargo, existen casos especiales que todo redactor debe conocer, y uno de los más debatidos es el uso del punto en publicidad.
Hoy no basta con estar en internet. El problema no es la presencia, sino lograr que alguien te elija. En un entorno saturado, el copywriting gastronómico es la herramienta para convertir visitas en decisiones reales, apelando directamente al sistema límbico del consumidor.
La figura de un copywriter suele asociarse a las agencias de publicidad debido a que este puesto de trabajo nació precisamente en ellas. Sin embargo, el mercado ha evolucionado drásticamente.
Llevo algunos años haciendo publicidad para una cadena de pastelerías. Durante este tiempo, he aprendido que el copywriting gastronómico no es más que la redacción persuasiva llevada a la práctica en un nicho donde la emoción y el deseo mandan. Nota del autor: Si buscas profundizar específicamente en este nicho,…